Bañarse en una terma,
tal vez sea la mejor actividad que se puede hacer
al aire libre con gusto todos los días del año,
porque se está en su plenitud en el frescor del bosque
si es verano, o si amanece, llueve, nieva,
o empieza a oscurecer
.

Las Termas Geométricas
aprovechan sesenta y tantas fuentes de pura agua
caliente termal, que suman más de 15 litros por segundo
y que brotan naturalmente a 80º de temperatura,
en una quebrada antes inaccesible,
en medio de los bosques nativos del Parque Nacional Villarrica,
en el km 16 del camino que cruza
el parque entre Coñaripe y Pucón.

Para bañarse a gusto,
se tallaron 20 pozones
a lo largo de 450 metros de quebrada,
en medio de la naturaleza brutal,
a los que se llega por una pasarela
de madera de coigüe teñido de rojo;

una rampa contínua sin peldaños,
que permite recorrer la quebrada con confianza,
y dispersarse entre los pozones, para elegir un rincón más o menos privado
para bañarse, sin tropezar de noche gracias a la luz de las velas,
ni resbalar en el hielo o la nieve que se derriten con el agua termal
que entibia la pasarela corriendo por debajo
en unas canoas de madera que la distribuyen a los pozones.

Cerca de cada pozón hay un lugar
para cambiarse mirando el bosque,
con lockers para guardar la ropa que se cierran
con candados que se entregan a la entrada,
baños a prueba de toda sospecha,
y terrazas para tenderse a descansar.

Un quincho construído con pura madera de coigüe
ensamblada sin clavos, invita a sentarse a conversar
después de bañarse, en un espacio cubierto y tibio,
alrededor de un gran fuego abierto,
tomar té o café, coca cola o agua fresca,
o comerse un pedazo de kuchen,
o un sandwich de queso caliente con pan hecho en casa,
o contemplar el silencio del lugar,
o salir a las terrazas para tomar el sol
en las Termas Geométricas
se experimenta la seducción primitiva de purificarse
sumergiéndose en el agua caliente o encendiendo fuego,
o dejarse llevar por su monótono y constante
movimiento que retiene y calma.

Esta experiencia quizá llega a su esplendor,
porque la arquitectura de lo construído, tosca y precisa,
permite despreocuparse,
y gozar el placer de bañarse o mirar, por no dejar no más.

La geometría destaca lo que es natural,
y lo separa de lo construído.
Esta arquitectura distingue al lugar,
y quizá lo hace irrepetible.

Germán del Sol - Arquitecto.